viernes, 8 de abril de 2016

Enfrentando al cáncer un acto de responsabilidad





Esta es una historia real la cual compartiré con todas ustedes, es el caso de una mujer que se hizo responsable al enterarse que tenía cáncer, veamos la historia de Mafe.


Vivía en el extranjero junto a su hija universitaria, y en un día cualquiera recibió un diagnóstico de cáncer al cuello uterino, lo interesante que puedo resaltar de su historia es que estaba convencida que solo trabajando intensamente contra la enfermedad podía darle batalla al cáncer.

Opto por tratarse en este país, pero por supuesto que dejo todo organizado en su residencia, sus clientes y claro también su hija, nada podía quedarse sin piso en el tiempo que durase su tratamiento. A diferencia de otras visitas anuales en años anteriores en esta ocasión se podría considerar una visita atípica, el tiempo, las salidas, las conversaciones con las amistades entrañables fueron sustituidas por obligaciones y ocupaciones todas centradas en un solo objetivo, curarse; y es que seguir un tratamiento para enfrentar al cáncer exige renunciar a las actividades de ocio.

Poco a poco mientras se responsabilizaba por sí misma en su estado, pudo vislumbrar el cómo su emprendimiento personal es decir su lucha contra el cáncer adquiría forma; Mafe no encontró todo fácil, tuvo que enfrentar vicisitudes, circunstancias buenas y malas que mientras pasaban igual iban cimentando el camino hacia su objetivo que no era otro que el de recibir el alta y rencontrarse con su hija volviendo al trabajo que tanto le gusta. Recibió todo y aguanto todo, quimio, radio y finalmente cirugía.

La magia ocurrio el 16 de febrero cuando el resultado final fue que la operación había sido todo un éxito, su ticket de vuelo que estaba programado para el 4 de abril fue cambiado con felicidad para viajar lo antes posible, ya que no esperaba que todo fuera de esta manera, sin embargo solo decía: ¡¡¡¡Puedo irme cuando yo quiera!!!!

Mafe viajo el 4 de marzo un mes antes de lo previsto, sin las ataduras del tratamiento, todo gracias a su responsabilidad consigo misma y es que muchas no nos damos cuenta lo que ocurre en verdad, el cáncer nos obliga a replantear nuestra rutina y perdemos nuestra autonomía de gestionar nuestro tiempo de ocio. En el tiempo de tratamiento extrañamos nuestra libertad, los cambios, los viajes, porque dependemos de los medicamentos.

Para vencer la enfermedad debemos cumplir todo lo que el personal médico nos indique, seguir el objetivo, ese único objetivo pensando en la energía que llenara nuestros cuerpos cuando esto termine.

La usuaria que compartió esta publicación y conoció a Mafe se hace llamar “bomba de cobalto”, sigue recibiendo tratamiento de quimio, hace 18 años recibió su primera quimio y cuenta que fue mucho mejor esta vez que la primera cuando padeció la enfermedad, nos cuenta que aún está en proceso de curarse, sintiendo los efectos secundarios como adormecimiento en las terminaciones de los dedos y con el rostro ruborizado, recibiendo radioterapia pero sin perder las esperanzas sintiendo que a pesar de todo, los vientos soplan a su favor.



Las imágenes que se muestran fueron encontradas en la red, tienen sus propios autores y/o dueños, solo se han colocado como información del tema que estamos tratando.
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