lunes, 21 de marzo de 2016

Combate la mala vibra y cuida tu salud mental





Todas hemos conocido a  alguien que está cargado de problemas, que suele estar pasándola mal o sufriendo y que sin que nos demos cuenta también nos hace sufrir, tal vez sea un amigo, un familiar, el que nos llama para conversar, sin embargo después de esas charlas no sabes por qué te sientes triste y hasta sientes que no tienes ganas de contestarle el teléfono.


Según el psicólogo argentino Bernardo Stamateas este tipo de personas está tipificada como “toxicas”, otros las llaman “víricas” como queriendo catalogarlas como verdaderos virus que afectan todo los que los rodean.

Estas personas suelen llevar la negativa como una forma de vida, asumiendo que el pesimismo es una parte de su personalidad el cual comparten con la gente que los rodea, ellos suelen confundir su mal humor con realismo y el cinismo por objetividad, agobiando a si mismos y claro a los que suelen tener junto a ellos.

La mayoría de estas personas suelen creer que la personalidad es algo intrínseco, que no es necesaria su formación ni su modificación siendo el pesimismo la mejor opción para tu manera de ser.

La directora de los talleres de desarrollo personal Lourdes Palao nos dice “ las personas víricas son el resultado de un analfabetismo emocional, de una ausencia de desarrollo personal […]. Creen que las personas deben aceptarlas tal cual son”.

Lo cierto es que puede ser que conozcas a una persona así, y claro que puedes ayudarla a tomar decisiones y/o ayudarla a solucionar sus problemas pero nunca te conviertas en su paño de lágrimas. La amistad y solidaridad no es una “obligación” para estar siempre pendiente a ayudarlos y/o sobrellevar sus problemas. Esas mismas personas deben aprender a corregir sus errores y salir adelante por sus propios medios.


Algunas de las características de las personas víricas son estas:

-No han encontrado el sentido de su vida, no tienen alguna causa que merezca la pena, ningún sentido para seguir viviendo. Estas personas carecen de metas positivas.

-Sus emociones están en negativo, la envidia, el enojo o desear el mal son emociones negativas que no permiten el desarrollo personal. Incluso puede que muchas cosas positivas le estén pasando pero no sabrá disfrutarlas.

-Siempre se victimizan por que “nunca” les ocurre nada bueno y andan de la tragedia al drama porque están rodeadas de problemas inacabables.

-Son pesimistas, todo les parece mal e insuficiente, les cuesta reconocer y valorar algo o a alguien y están siempre criticando, desaprobando. Están permanentemente malhumoradas como que todo el mundo debe aguantarlas, no tienen consideración con nadie y se dan todo el derecho de expresarse con dureza “porque son así”.

-También están los víricos que se aprovechan de todos y sacan ventaja de los demás. Son los típicos egocéntricos, los que se sienten superiores y siempre logran obtener ventaja de todo lo que puedan, actúan con desvergüenza y no respetan a nadie ni nada.

-los víricos agresivos son los que humillan, faltan el respeto a propósito, pegan, amenazan y provocan que se sientan ridículos, menospreciados y lastiman terriblemente la autoestima de las otras personas.



Entonces si conoces a gente que pueda considerarse víricas aquí te damos unos consejos para que no te afecte esa negatividad que suele envolverlos:

-Debes ser asertiva, tener temple. No es necesario un lenguaje violento, lo importante es hablar claro y de manera concreta sin llegar a caer en el juego de una larga conversación.

-Es recomendable evitar tener amistades de ese tipo porque no solo te desgastan emocionalmente, sino que te restan energía y desestabilizan tu tranquilidad interior.

-No te sientas “responsable” de esta persona porque pueden atraparte fácilmente. No pretendas ser “salvadora” de una persona que insiste en dañarte.

-No aceptes sus actitudes, no seas permisiva, no toleres por costumbre o de manera indefinida sus acciones que te dañan.

-Mantén los niveles de dialogo con respeto y abandona los diálogos extensos. Frena los daños, no toleres los diálogos ofensivos.


Lo cierto es que las personas víricas requieren de ayuda, de un soporte y atención porque tienen alto grado de pobreza en la autoestima, en su autocuidado en su asertividad. Para las personas que desean ayudarlas estas deben ser fuertes emocionalmente y tener claro hasta qué punto la persona vírica acepta tu soporte, pero si en ese proceso no encuentras algunos indicadores como, una escucha activa, un esfuerzo para mejorar su actitud así como su comportamiento, el ser capaz de reconocer y valorar el soporte sin chantaje emocional, si no encuentras estos puntos entonces mejor no sigas introduciéndote en ese charco, incluso la ayuda de un profesional sería mejor en última instancia.



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